
Un flechazo de color y pasión al descubrir a Van Gogh. Un torrente de emociones me llevó a Caravaggio y a otros maestros clásicos. La pintura se convirtió en mi lenguaje, mi forma de expresar lo que las palabras no pueden.
El cuerpo humano, un lienzo en sí mismo, lleno de misterio y sensualidad. Sus formas, texturas y colores me invitan a explorar su complejidad
El Mediterráneo: La luz, el mar, la naturaleza vibrante de mi tierra natal. Un escenario que nutre mi paleta de fuerza y color e inspira a crear escenas repletas de vida y alegría.
Dioses y Diosas, historias épicas y leyendas de las antiguas Grecia y Roma. Una fuente inagotable de simbolismo y significado nutre mi imaginación y me lleva a crear obras llenas de magia y fantasía.